Por qué decidí estudiar el bachillerato de ciencias sociales sabiendo que quería estudiar Traducción

Por qué decidí estudiar el bachillerato de ciencias sociales sabiendo que quería estudiar Traducción

Como todos sabéis, el bachillerato es una de las etapas previas a la universidad que determina nuestro futuro y como tal, juega un papel muy importante en nuestra vida educativa. Nos alienta y nos esclaviza por igual, pero aun así, forma parte de la decisión que hemos tomado.

Para que esos dos cursos sean lo más llevaderos posible, hemos de decantarnos por el itinerario que más nos guste; solo así podremos superar ese ciclo de una manera satisfactoria. Para ello, es muy importante poner en una balanza nuestras aptitudes y debilidades, así como nuestras habilidades e intereses. Sería absurdo que una persona que no tuviera vocación por la biología se inclinara por el bachillerato de ciencias de la salud, por ejemplo. Todos comprendemos eso. Sin embargo, no sería la primera ni la última vez que sucede. Por ello es muy importante tener una idea general al finalizar la secundaria de lo que nos llama la atención; esto no significa que a partir de 4.º hayamos de saber exclusivamente lo que queremos, pues esta decisión va prologándose a lo largo del tiempo (e incluso de los años), pero sí una idea general de lo que vamos buscando.

 

Foto extraída de Internet

Pues bien, aquí viene lo extraño. Tras saber a ciencia cierta que lo que a mí me gustaban eran las lenguas y por ende, las humanidades en general, decidí no estudiar el bachillerato de letras.

¿Y POR QUÉ?

Pues muy sencillo. Como ya comenté en el apartado de Sobre mí, soy alguien que se complica la vida más de la cuenta y que ha ido compaginando de una forma u otra aficiones diferentes. Aun así, mi pasión han sido siempre las humanidades, por lo que podríamos resumir mis vocaciones de la siguiente manera:

 

Los idiomas

La gramática y la ortografía

La literatura

La escritura

La filosofía

La historia del arte

 

En cambio, tenía un serio problema y es que también me gustaban muchos aspectos de las ciencias sociales:

 

La geografía

El turismo

La economía

La sociología

 

Os parecerá extraño, pero a pesar de tener claro desde hacía mucho tiempo que iría a estudiar Traducción e Interpretación, siempre tenía en mente la carrera de Turismo. Sí, como un primo hermano que está ahí pero no llega a ser tu hermano. Me gustaba la geografía y todo lo que en ella se incluye, me interesaba la economía y aunque no lo creáis… un poco el derecho y las relaciones internacionales.

 

¿Pa‘ dónde tiro?

Photo by Honey Yanibel Minaya Cruz on Unsplash

 

Pero tuve que tomar una decisión, y esta se encaminó por este segundo bachillerato. Diversas razones fueron las que me llevaron a elegirlo, entre estas:

  1. Mi ineptitud por el latín. Si ya en 4.º era la única asignatura humanística que me resultaba difícil, no podía seguir pensando en dos años posteriores en bachillerato.
  2. Griego = hermano gemelo del anterior y por tanto una razón más para no escoger esta rama.
  3. Mi rotundidad a no dejar de estudiar geografía y economía. Me picaba demasiado la curiosidad por estas dos asignaturas.

Además, mi colegio me ofrecía la oportunidad de cursar una rama mixta entre las ciencias sociales y las humanidades, mezclando las tres asignaturas de CC.SS. (geografía, economía) junto con la de humanidades (historia del arte). Y no lo pensé por un momento. Ese itinerario estaba hecho a mi medida.

¿Problema?

Que tenía que soportar la asignatura de matemáticas durante dos años más. Garantizo que en este aspecto no resultó fácil, pero a pesar del miedo y el esfuerzo que me supondría sacar el bachillerato limpio, decidí tirarme a la piscina y decantarme por esta rama que además no me ponderaba prácticamente para la Selectividad (0,1 en todas a excepción de hª del arte 0,2).

“Esto no lo hagáis en casa…”

¿Arriesgarte a hacer un bachillerato que no te pondera para la carrera que quieres estudiar? NO. No lo hagáis a no ser que tengáis una razón de peso. En mi caso tuve que esforzarme al máximo para obtener buena media en bachillerato para compensar las notas de selectivo y su correspondiente convalidación para mi carrera.

¿Y por qué decidí hacer esto?

 

Pues porque quería abrirme puertas. Realmente no me parecen tan distintas las ciencias sociales de las humanidades, pues parte de estas primeras parten también de la base de un conocimiento de idiomas y un gusto por las letras. Sin embargo, oficialmente carecen de conexión académica y eso nos dificulta a veces nuestra elección. ¿Dónde está el límite en Periodismo entre las humanidades y las CC.SS.? ¿Y en la Filosofía? Prácticamente ninguno.

 

Photo by Ian Schneider on Unsplash

 

Quería abrir mis conocimientos y pensaba que estudiar este bachillerato me ayudaría a incorporarme más tarde a esta última carrera en el caso de que quisiera estudiarla como segunda vía. Además, sabía que dentro del plan de estudios de TeI no entraba ninguna asignatura relacionada con el latín o el griego, al menos en la universidad donde quería estudiarla, por lo que el bachillerato humanístico no me iba a servir de mucha ayuda. Por el contrario, muchos de los conocimientos de sociales adquiridos durante el bachillerato los iría a aplicar más tarde para ciertas asignaturas de la carrera (traducción jurídica o español jurídico).

A pesar de todas estas arriesgadas decisiones, tengo que añadir un punto a mi favor: la nota de corte en mi universidad no era demasiado alta, por lo que pude ir “jugando” con las asignaturas, la rama y la selectividad. Finalmente, no solo obtuve buena nota en el bachillerato (cuando las cosas se hacen con gusto se hacen mejor) sino que además pude entrar sin problemas en la carrera.

AUN ASÍ…

Id a lo seguro. En mi caso tuve muy clara la carrera que quería estudiar desde el primer momento, la universidad donde acudiría, el plan de estudios que vería y las opciones alternativas si esta me fallaba. Pero mi consejo es que no juguéis con estas decisiones que pueden determinar vuestro futuro. Haced lo que verdaderamente os gusta.

Al fin y al cabo todos dependemos de una nota de corte.

 

Foto extraída de Internet

¡Un saludo y un abrazo!

4 Comentarios
  • María del Mar Genovard
    Publicado a las 21:23h, 12 abril Responder

    ¡Hola!

    Como bien dicen, todos los caminos llevan a Roma, lo único es querer llegar antes o después. También dicen que quien no arriesga no gana, tu arriesgaste, ganaste y te llevaste conocimiento extra que contribuyó a perseguir tus sueños. Como comenté en otro post las cosas siempre suceden por algo y siempre suceden en el momento exacto ni antes ni después. La vida es un aprendizaje y un continuo caerse, levantarse y volver a empezar.

    Es fabuloso ver cómo has evolucionado.

    ¡Feliz de leer este blog!

    ¡No te rindas nunca!

    Besos

    MGO

    • Mari Luz Sáez Cano
      Publicado a las 18:50h, 06 mayo Responder

      Muchísimas gracias, guapa <3
      Pues sí, nunca es tarde si la dicha es buena, dicen.
      Todo sirve, todo suma.
      ¡Un abrazo fuerte!

  • Elvira G V
    Publicado a las 17:13h, 13 mayo Responder

    ¿Problema? Ni siquiera estoy segura de lo que me gusta. No pude ni ser capaz de escoger entre ciencias o letras. Una de mis opciones es traducción e interpretación y no sé hacia qué bachiller irme el curso que viene porque tengo un problema con las matemáticas (social) pero tengo miedo de que si doy tantas lenguas juntas las acabe aborreciendo (humanístico).

    Aun así, tu experiencia me ha ayudado mucho, es bueno ver diferentes testimonios y estoy segurísima de que escogiste la mejor opción para ti y lo que te gusta.
    Mil gracias! 🙂

    • Mari Luz Sáez Cano
      Publicado a las 10:25h, 16 septiembre Responder

      Hola, Elvira:

      ¡Muchísimas gracias por el comentario! 🙂 La verdad es que cada experiencia es personal, y lo que pudo haberme servido a mí quizás no te sirva a ti, pero, en cualquier caso, te diría que escojas lo que escojas y estudies lo que estudies, al final la vida te va guiando. Es lo más normal del mundo no saber para dónde dirigir tu futuro cuando estamos empezando y, a veces, hasta que no probamos una cosa no sabemos si realmente es para nosotros. Yo, por ejemplo, tenía muy claro que dentro del mundo de la traducción también me gustaba el sector del comercio exterior. Ahora que lo he probado y demás, puedo reconocer abiertamente que ese mundo no es para mí; lo mío son las letras puras. Para mí el truco está en probar lo que te llame la atención, estudiar una cosa, intentar la otra… ¡solo así sabrás responder a esas dudas que ahora mismo tienes! 🙂 Es cuestión de tiempo y yo creo que todos (y quien diga lo contrario miente) hemos pasado por ahí. ¡Ánimo y mucha suerte en el curso que arranca! 🥰

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